Muchas comunidades siguen con un administrador con el que no están contentas porque creen que cambiar es complicado. No lo es: basta un acuerdo de la junta de propietarios, y el nuevo administrador se encarga del resto.
1. Detecte el problema y valore alternativas
Las razones más habituales para cambiar son la falta de respuesta ante incidencias, las cuentas poco claras, las juntas mal preparadas o unos honorarios que no se corresponden con el servicio. Antes de la junta, conviene pedir presupuestos por escrito a otros administradores y comparar qué incluye cada cuota.
Consejo: compare no solo el precio, sino qué tareas quedan fuera de la cuota (juntas extraordinarias, certificados, gestión de obras, subvenciones…). En nuestras ofertas lo detallamos siempre.
2. Incluya el cambio en el orden del día
El cambio de administrador debe figurar en el orden del día de la junta. Puede tratarse en la junta ordinaria anual o en una junta extraordinaria convocada por el presidente o a petición de la cuarta parte de los propietarios o de un número de ellos que represente al menos el 25 % de las cuotas.
3. Votación en junta
El nombramiento y el cese del administrador son acuerdos que se aprueban por mayoría simple. En la misma junta se nombra al nuevo administrador, que suele presentarse y resolver las dudas de los vecinos.
4. Traspaso de documentación y saldos
Una vez aprobado el cambio, el administrador saliente debe entregar toda la documentación de la comunidad: libro de actas, contabilidad, contratos, pólizas de seguro, relación de propietarios y deudores, y el acceso a las cuentas bancarias. De esa coordinación nos encargamos nosotros, para que el presidente no tenga que hacer de intermediario.
5. Puesta en marcha
Revisamos la situación económica, los contratos de mantenimiento y los seguros, y comunicamos a los propietarios los nuevos datos de contacto. Desde ese momento, cualquier incidencia se atiende por teléfono, WhatsApp o email.
